El skatepark, rodeado de vegetación, cuenta con tres zonas: una zona de bowl, aislada para mayor seguridad, y una zona Flow y Street.
Esta disposición crea un espacio polivalente, equipado con todos los obstáculos necesarios para una práctica avanzada del skate. Su particularidad radica en el uso de bloques de granito, un material que aporta un acabado elegante y ofrece una sensación de deslizamiento única. La atención al detalle también se refleja en la elección de los colores: un hormigón teñido de amarillo, complementado con perfiles metálicos anaranjados que añaden un toque de dinamismo.
